South Summit valora positivamente el trabajo desarrollado en el marco del Foro Nacional de Empresas Emergentes, impulsado por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, como un espacio clave de colaboración público-privada para seguir reforzando el ecosistema emprendedor español.
La celebración del pleno y la presentación de las conclusiones de los distintos grupos de trabajo ponen de manifiesto la importancia de mantener un diálogo estable entre administraciones públicas, startups, inversores, corporaciones, asociaciones y entidades de apoyo al emprendimiento innovador. Para South Summit, este espacio ha permitido hacer seguimiento de la implantación de la Ley de Startups, analizar las principales necesidades del ecosistema y avanzar en propuestas de mejora desde una visión compartida.
La aprobación de la Ley de Startups supuso un gran avance para el emprendimiento innovador en España, no solo por dotar al ecosistema de un marco jurídico específico, sino también por haber sido resultado de un amplio consenso. En este momento, la propia evolución del ecosistema hace necesario seguir avanzando en nuevas medidas que respondan a una etapa de mayor madurez, con compañías que necesitan más capacidad de financiación, mejores condiciones para escalar, mayor atracción de talento y un entorno regulatorio más ágil y competitivo. El reto ya no es únicamente favorecer la creación de nuevas empresas, sino acompañar su crecimiento en todas sus fases.
Como miembro del FNEE, South Summit ha contribuido a este proceso trasladando las necesidades identificadas a través de su comunidad internacional de startups, inversores y corporaciones. Entre las principales prioridades planteadas destacan el refuerzo del acceso a financiación en todas las fases de crecimiento, la movilización de más capital privado, la mejora de los instrumentos para atraer y retener talento, la simplificación de procedimientos administrativos y la reducción de barreras para operar, invertir y crecer desde España hacia mercados internacionales.
En este contexto, South Summit considera especialmente relevante que las conclusiones del Foro se produzcan en un momento en el que Europa también está debatiendo cómo mejorar las condiciones para que las empresas innovadoras puedan crecer y escalar en el mercado único, con la posible aprobación de la EU Inc. En esta misma línea, el informe que realizó South Summit junto a PwC ‘Análisis sobre las Empresas de Alto Crecimiento en España: retos y oportunidades’ ya advertía sobre la necesidad de acompañar a las compañías innovadoras en su crecimiento.
España entra en una nueva etapa de madurez y crecimiento
Según el Mapa del Emprendimiento 2025 elaborado por South Summit e IE University, el ecosistema emprendedor español consolida su tendencia hacia la madurez. Casi un 60% de las startups tienen entre uno y cinco años de antigüedad, el 22% entre cinco y diez años, y solo el 15% tiene menos de un año. En 2022, año en que se aprobó la Ley de Startups, la antigüedad media de las startups era de tres años; actualmente, esta cifra ha aumentado hasta los tres años y medio.
La aprobación de la Ley de Startups supuso un punto de inflexión al proporcionar un marco específico para impulsar el emprendimiento innovador, favorecer la creación y el crecimiento de nuevas empresas y reforzar el desarrollo del ecosistema. Sin embargo, la evolución de los últimos años muestra que el ecosistema ha alcanzado una fase de mayor madurez y ha mantenido una trayectoria de crecimiento sostenido. Esta nueva etapa plantea retos diferentes a los que motivaron la aprobación de la ley, por lo que resulta necesario avanzar hacia un desarrollo normativo más específico que responda a las necesidades actuales de startups en fases de escalado, internacionalización, acceso a financiación y atracción de talento.
Financiación de las startups en diferentes fases
El acceso a la financiación continúa siendo una de las principales necesidades del ecosistema emprendedor. Contar con una idea innovadora, un modelo de negocio sólido o un mercado potencial no es suficiente si el proyecto no dispone de los recursos económicos necesarios para iniciar su actividad y consolidar su crecimiento. La financiación constituye, por tanto, uno de los principales factores que condicionan la creación, supervivencia y escalabilidad de las startups.
Los datos del Mapa del Emprendimiento 2025 de South Summit e IE University reflejan esta realidad. Más de la mitad de las startups (52%) financian sus primeras etapas con recursos propios, lo que evidencia que son los propios emprendedores quienes asumen inicialmente el mayor riesgo económico, comprometiendo su patrimonio personal para poner en marcha sus proyectos. La segunda fuente de financiación es el capital privado, que representa el 26% de las primeras rondas y engloba a fondos de inversión y otros inversores profesionales que apuestan por proyectos con potencial de crecimiento. En tercer lugar, se sitúan los denominados FFF (Family, Friends and Fools), que suponen el 17% de la financiación inicial y reflejan el papel que desempeña el entorno más cercano del emprendedor en las fases más tempranas del proyecto. Finalmente, la financiación pública representa únicamente el 5% de las primeras rondas, lo que pone de manifiesto el reducido peso que todavía tienen las administraciones públicas como impulsoras de la financiación inicial de empresas innovadoras.
La comparación con los datos de 2024 resulta especialmente significativa. El porcentaje de startups que recurren al capital propio como primera fuente de financiación ha aumentado en tres puntos porcentuales, mientras que el recurso a los FFF ha descendido en la misma proporción y se mantiene estable el acceso a capital privado. Esta evolución puede interpretarse como una mayor dificultad para acceder a inversión privada en las fases iniciales del emprendimiento, obligando a los fundadores a asumir un esfuerzo financiero cada vez mayor.
Esta situación explica que una de las principales demandas del ecosistema sea mejorar el acceso a la financiación en todas las etapas del ciclo de vida de las startups. No se trata únicamente de facilitar que las empresas obtengan inversión, sino también de crear un entorno más atractivo para quienes deciden aportar capital. En este sentido, la Ley de Startups introdujo avances relevantes mediante la mejora de determinados incentivos fiscales para la inversión en empresas emergentes y la incorporación de instrumentos destinados a favorecer el acceso al capital. Sin embargo, el grado de madurez alcanzado por el ecosistema hace necesario profundizar en estas medidas.
El desarrollo normativo debería orientarse a facilitar la financiación no solo en las fases iniciales, sino también durante las etapas de crecimiento, escalado e internacionalización, momentos en los que las necesidades de capital aumentan considerablemente. Para ello, resulta conveniente ampliar y perfeccionar los incentivos fiscales tanto para inversores particulares como para vehículos de inversión colectiva, simplificar la regulación y los procedimientos administrativos para la constitución y gestión de estos vehículos, reducir las cargas burocráticas que dificultan las operaciones de inversión y favorecer la movilización de capital privado hacia empresas innovadoras. De este modo, se contribuiría a fortalecer un ecosistema que ha superado su fase de consolidación y que ahora necesita instrumentos financieros más sofisticados y adaptados a las nuevas etapas de desarrollo empresarial.